04 octubre 2006

El 11-M y los pezones blancos

El 11 de marzo de 2004, tres días antes de las elecciones generales, a primera hora de la mañana explotaban en Madrid varios trenes. Muy al principio, las informaciones daban por supuesto que se trataba de un atentado de la banda terrorista ETA, pero a medida que la cifra de muertos aumentaba, además de la sensación de horror que todos recordamos, las idea que la gente tenía sobre la autoría del atentado empezó a cambiar: nunca antes la banda terrorista ETA había actuado con tal sentido megalomaníaco.

A lo largo del día esa idea se afianzaba y todo el mundo hablaba ya de terrorismo islámico, excepto el Gobierno del Partido Popular, que seguía manteniendo que la autoría era sin duda de ETA; ese día el Ministro del Interior llegó a afirmar que quien lo dudase era un miserable.

Según iban pasando las horas y el horror pesaba en los ánimos de la gente hasta la saturación, resultaba cada vez más extraño que el Gobierno no hubiese convocado el Pacto Antiterrorista, y el hecho de que no se informase a los demás partidos más que a través del teléfono en ausencia de toda voluntad de convocatoria consensuada. Semanas después supimos que los hombres llamados al gabinete de crisis por el presidente Aznar fueron fundamentalmente especialistas en propaganda, y conocimos el alucinante detalle de que no fueron levantadas actas de las reuniones de gabinete.

Ese día y en los sucesivos, mientras se iban conociendo cada vez más pistas físicas que relacionaban sin lugar a dudas el atentado con el terrorismo islamista, el Gobierno seguía manteniendo que la principal línea de investigación era ETA. Más detalles se iban acumulando: ETA negaba su relación con el atentado, aparecían cintas grabadas en las que islamistas reivindicaban su autoría, se encontraban paquetes bomba sin explosionar... pero el Gobierno seguía empecinado en hablar de la banda vasca y presionaba a los medios de comunicación nacionales e internacionales para que mantuviesen la tésis etarra, llegando incluso a forzar una declaración de condena en la ONU en la que se mencionaba expresamente a ETA; mientras tanto, los familiares de las 192 víctimas mortales y los miles de heridos no estaban para plantearse ni autorías ni miserias y abyecciones e inmundicias políticas: durante esos días ellos buscaban a sus familiares y amigos con desesperación.

El presidente Aznar nunca cedió en sus aspiraciones de liberarse de la opinión pública que atestiguó su pésima actuación: la desastrosa gestión de la crisis, tanto desde el punto de vista de la eficiencia como de la paupérrima condición moral de quien actúa ante el pueblo del modo en que él y sus colaboradores directos lo hicieron esos días, hasta el extremo de que jamás ha reconocido su error ni se ha disculpado; aún a día de hoy se complace en sembrar la duda sobre los «autores intelectuales» de la masacre.

El autodenominado grupo de los «Peones negros», liderado por el ingeniero Luis del Pino surgió hace un año en la red de blogs de libertaddigital.com persiguiendo enlodar las investigaciones judiciales y policiales relacionadas con el sumario por el 11M, contribuir a sembrar la duda y construir de modo colaborativo la idea alternativa de una conspiración universal para derrocar al Gobierno de Aznar; su finalidad es la de tratar de limpiar el nombre de sus líderes políticos, y sino es posible directamente, al menos «socializar la duda», como ellos mismos manifiestan. El delirio asume formas rocambolescas en la búsqueda de pruebas y tésis de trabajo entre las que destacan algunos ejemplos muy sonados, como aquel episodio de la cinta de la orquesta Mondragón hallada en la Renault Kangoo, que no es único ni el más kafkiano de todos ellos. Lo que ciertamente es seguro, es que consiguen demostrar a diario mediante sus actos el total desprecio por la gente, por las víctimas del atentado, por el dolor de todo el país que aún hoy late, por la inteligencia, por las instituciones, y en general por el Estado de Derecho, y todo por el mísero favor de unos intereses políticos tan mezquinos como los de quienes mintieron para tratar de librar unas elecciones generales. Mientras tanto, todo el montaje puede dejar a los grupos editoriales que lo promueven pingües beneficios, a sabiendas de que detrás existe un mercado nostálgico sediento de escuchar ideas a su conveniencia y medida.

Los Pezones Blancos compartimos el asombro y el dolor de todos, víctimas, gente que sufrió y sufre a causa de aquel acontecimiento bestial e inhumano, y el asco hacia quienes manipulan hasta a la propia muerte sin mayores problemas deconciencia. Por eso hacemos

pezonesblancos.blospot.com

y por eso mantenemos este «Fondo Decumental». Nos parece que la única manera de combatir la ridiculez abstrusa de los «Peones Negros» es poniendo de relieve su lado más ridículo. En el lado abyecto no queremos entrar: ¡así se pudran!

1 Comments:

Blogger El gran pepino said...

Gracias por colgar nuestro manifiesto, Gregory.

Que dios te bendiga.

19-A lomojó

PD: Si estás interesado en adquirir los tomos 1 y 2 de la Guía para Pezones de Nivel 2, te los puedo dejar en 300 euros cada uno más IVA.

10:53 p. m.  

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